Entrevista realizada y redactada a cargo de Laura Valverde, técnica del Área de Comunicación de Proyecto Hombre Catalunya.
Giovanna Campello es responsable de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Pregunta. A partir de su experiencia en las Naciones Unidas y de la publicación del Informe Mundial sobre las Drogas 2025, ¿cuáles son los principales retos mundiales actuales en materia de prevención, tratamiento y rehabilitación de las drogas, especialmente en los jóvenes y los niños?
Respuesta. El primer desafío es que tan solo una minoría de personas con trastornos por consumo de drogas tiene acceso al tratamiento, una realidad que expone a estas personas y a sus familias a un mayor daño. El segundo desafío, que este año ha cobrado relevancia en el Informe Mundial sobre Drogas, es el consumo de diferentes substancias de manera combinada. Esto no solo incrementa el riesgo de la salud, sino que también complica el tratamiento y supone un mayor reto para los servicios de atención.
En general, todas las substancias causan daños de distintas maneras, pero hemos visto un aumento en el consumo de estimulantes, como la cocaína, las anfetaminas y las metanfetaminas. Ningún país ha aprobado todavía una medicación específica, ya que aún no existe un tratamiento basado en evidencia sólida. Contamos con algunas intervenciones psicosociales efectivas, pero lamentablemente no se aplican de forma generalizada. Como resultado, tenemos un número elevado y creciente de personas que consumen estimulantes y para las que no disponemos de soluciones de tratamiento a gran escala.
Esto es especialmente preocupante entre los jóvenes, sobre todo en relación con el uso de las redes sociales. Aunque el último Informe Mundial sobre las Drogas incluyó un análisis sobre este tema, no hemos logrado profundizar en el tema. Sin embargo, en otro proyecto hemos estado estudiando la relación entre redes sociales y la prevención de las drogas. El pasado agosto realizamos una consulta técnica con todos los investigadores disponibles que trabajan en este ámbito. Los hallazgos señalan que hay estudios en curso sobre cómo las redes sociales influyen en los comportamientos de riesgo de niños y jóvenes, aunque todavía no está claro.
También hay buenas oportunidades para utilizar las redes sociales con fines preventivos. Hay mucho entusiasmo, pero todavía muy poca comprensión sobre si estas estrategias son realmente eficaces. Por eso, acabamos de publicar un documento sobre la consulta técnica, que recopila toda la información que hemos podido reunir sobre cómo utilizar las redes sociales de manera efectiva para la prevención del consumo de drogas.
Actualmente, estamos trabajando en el desarrollo de un conjunto de herramientas sobre este tema e invitamos a cualquier persona interesada a ponerse en contacto con nosotros para enriquecer esta experiencia, porque realmente conocemos muy poco sobre el asunto.
P. ¿Qué papel consideras que debería desempeñar la sociedad civil en un futuro para reducir el consumo de drogas?
R. La sociedad civil ya desempeña un papel fundamental en la reducción del consumo de drogas y de sus consecuencias. Es una verdadera fuerza para impulsar la prevención, especialmente entre niños y jóvenes, y no solo prestando servicios a las personas que consumen drogas o que presentan trastornos relacionados con el consumo de drogas. Estos servicios también incluyen la protección de la salud y el acompañamiento en los procesos de recuperación.
Este trabajo ya está en marcha y no debe detenerse. En ocasiones, la sociedad civil no logra generar vínculos y acaba trabajando de forma aislada. Debemos esforzarnos en conectar el mayor número de personas y organizaciones para que puedan ayudarse mutuamente. Al unirse se fortalecen para abogar ante los gobiernos en favor de más recursos destinados a la prevención y el tratamiento basados en la evidencia, de los que toda la sociedad se beneficiará. Un ejemplo es la Declaración de Oviedo.
P. En los últimos dos años hemos promovido la Declaración de Oviedo, una iniciativa mundial para la prevención del consumo de drogas. ¿Cómo contribuye esta iniciativa a mejorar la atención prestada a la prevención del consumo de drogas en todo el mundo?
R. La Declaración de Oviedo es una verdadera movilización en favor de la prevención. Más de 3.170 organizaciones han firmado un documento en el que se reclama una mayor inversión en prevención. Y no se trata de cualquier prevención, sino de una prevención basada en la evidencia, la que realmente garantiza un desarrollo saludable y seguro para los niños. Ya hemos visto resultados muy positivos fruto de esta movilización.
En la última comisión, los Estados miembros de las Naciones Unidas respaldaron una resolución que pedía la creación de sistemas de prevención. Y, por supuesto, son los Estados miembros los que toman decisiones, pero estoy convencido de que este avance se debió también a la movilización de la sociedad civil.
Esta iniciativa es un primer paso. Ahora tenemos que utilizar la resolución y recordar a los Estados miembros que se han comprometido a mejorar la prevención, y unir nuestras fuerzas para asegurarnos de que ese compromiso se haga realidad.
P. Uno de los principales obstáculos sigue siendo el estigma hacia las personas que consumen drogas. ¿Cuáles son, en su opinión, las estrategias más eficaces para dignificar sus vidas y promover una perspectiva más humana?
R. En primer lugar, por supuesto, utilizar la ciencia y demostrar que lo primordial es comprender que los trastornos por consumo de drogas son problemas de salud que pueden tratarse y no deben castigarse. Y que, incluso en la prevención, hay muchos factores que pueden hacer que un niño o un joven sea vulnerable al consumo de drogas y pueda desarrollar dependencia. Muchos de estos factores escapan al control individual. Por lo tanto, no hay nada que estigmatizar, ya que es una situación que puede mejorarse con compasión y buenas prácticas.
En segundo lugar, es importante crear oportunidades para un contacto significativo en el que las personas con experiencias vividas en el consumo o en la recuperación puedan interactuar con las familias, comunidades y niños. De esta manera, se demuestra de forma tangible que no hay nada que temer ni que estigmatizar. Esto le puede pasar a cualquiera, y las personas pueden recuperarse y volver a integrarse activamente en sus comunidades de muchas maneras.
Hemos visto una y otra vez que cuando las personas trabajan juntas y se conocen, desaparecen la desconfianza, los prejuicios y el estigma. No es un proceso fácil, pero es un camino posible si damos más voz a quienes tienen experiencias vividas.
P. Si pudiera enviar un mensaje a los jóvenes y a sus familias, que hoy en día se sienten preocupados por el consumo de drogas, ¿qué les diría para darles confianza y esperanza?
R. Mi mensaje para jóvenes y familias es que busquen fuerza en los demás, en los amigos, en la familia. El vínculo con los hijos es uno de los factores de protección más poderosos. Y cuando no hay posibilidad de este vínculo, entender que no estás solo: busca ayuda. Habrá personas que comprendan y puedan acompañarte en tus preocupaciones.
Si tienes una preocupación y la abordas de forma positiva, puedes prevenir el consumo de drogas para hacer frente al estrés. Y si ya se ha empezado a consumir, hay personas que pueden ayudarte a encontrar diferentes maneras de protegerse y reducir riesgos. En caso de que ya se haya desarrollado dependencia, es posible tomar el camino de la recuperación.
P. Después de visitar los centros de Proyecto Hombre Catalunya. ¿Cómo valora la labor de la entidad en materia de prevención, tratamiento y rehabilitación de personas con adicciones?
R. He tenido la oportunidad de hablar con el equipo de Proyecto Hombre y quiero darles las gracias por este gran regalo que es abrirme las puertas de su entidad. Tuve la gran suerte de poder sentarme a charla un rato con algunas de las personas usuarias de tratamiento, que fueron muy generosos al compartir sus historias y lo felices que están en Projecte Home Catalunya. También pude hablar con el equipo de prevención sobre los retos que enfrentan y cómo abordar la prevención del consumo de drogas en las redes sociales. Intercambiamos experiencias, discutimos desafíos y compartimos ideas sobre cómo avanzar en este campo.
Además, pude comentar al equipo como veo que su trabajo realmente beneficia la salud y la calidad de vida de las persones, y que quienes están a su cuidado realmente están prosperando. Finalmente, reflexionamos juntos sobre cómo dar a conocer más esta realidad y cómo asegurarnos de que esta buena práctica pueda beneficiar a otras personas en todo el mundo, para que sigamos aprendiendo unos de otros. Ha sido una experiencia maravillosa, por la que estoy increíblemente agradecida.



