El objetivo de la investigación INTERLEAVE ha sido comprender mejor las violencias de género y machistas hacia las mujeres que usan drogas, así como trazar un mapa de las mejores prácticas de intervención en los países participantes en el estudio.
Para ello, se han llevado a cabo distintas metodologías de recogida de datos, tanto cuantitativos como cualitativos:
- Una revisión de literatura científica: se analizaron un total de 80 artículos científicos y literatura gris.
- Una encuesta dirigida a mujeres que usan drogas, en la que han participado 261 mujeres, de los 6 países participantes.
- Una encuesta dirigida a profesionales, con una participación de 492 profesionales, de los 6 países que trabajan en diferentes servicios de atención para mujeres que usan drogas y/o mujeres supervivientes de violencias basadas en el género y violencias machistas.
- 15 grupos focales: 12 dirigidos a mujeres que usan drogas y 3 a profesionales.
- 120 entrevistas dirigidas a profesionales y otras informantes clave.
A partir de este trabajo, se realizó un análisis cuantitativo y cualitativo con enfoque de género y feminista.
Estos son algunos de los resultados más destacados:
- La mayoría de mujeres que usan drogas declara haber sufrido violencia psicológica (86,64%) y/o física (74,23%); el 44,62% reporta violencia sexual en la edad adulta y el 24,62% violencia sexual en la infancia.
- Por contextos, destaca la alta prevalencia de la violencia institucional (26,54%), lo cual abre la posibilidad de mejorar las estrategias de intervención, tanto en los servicios generalistas, como por ejemplo en los centros de salud y servicios sociales, y también en los servicios especializados para personas que usan drogas. Los grupos de discusión con mujeres que usan drogas revelan numerosos ejemplos en este sentido.
- Tanto los hombres cis-género que usan drogas y/o alcohol (86,22%) como los que no (51,97%) son principalmente reportados como agresores por las mujeres que usan drogas, lo que muestra la estructuralidad de las VBG, en tanto que relaciones de poder de género.
- Desde una mirada interseccional, la pobreza (32,41%) destaca en cuanto a eje de opresión, además de la identidad de género y el uso de drogas.
- Solo el 24,49% de profesionales (el 27,63% de las mujeres y el 11,7% de los hombres) declara trabajar desde una perspectiva de género.
- El 54,39% de profesionales reconoce no tener conocimientos sobre la intersección entre el uso de drogas y las violencias de género y machistas. De hecho, a través de los grupos focales y de las entrevistas, queda demostrado que la mayoría de profesionales no establece conexión entre el uso de drogas de las mujeres y las VBG/VM experimentadas.
- Según las mujeres que usan drogas (75,79%) y el personal que trabaja con ellas (83,78%), los servicios integrados para mujeres que usan drogas y sufren o han sufrido violencia de género o machista incorporan mejor la perspectiva de género.

